Sabado, 21 d Enero d 2017
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  • EL DULCE BESO DE LA MUERTE

     

    Aún había que seguir avanzando tendríamos que subir un camino de herradura y empinado solo estábamos nosotros y unas vacas las que nos observaban y acompañaban en este camino, ahora pasamos de dejar a este amable señor quien nos trajo en su combi para ir acompañados por estas graciosas vaquitas, quienes pasaron de seguirnos en el camino a ser nuestras guías en el mismo.

     

    Escuchamos nuestras voces en el camino que rebotaban en las montañas podíamos apreciar esas rocas tan grandes parte del cerro que formaban diferentes figuras y a lo alto apreciábamos la nieve, bebíamos anisado para poder resistir las bajas temperaturas del lugar.

     

    A medida que íbamos avanzando el frío iba aumentando lentamente y cada momento que podíamos sacábamos nuestras cámaras y capturábamos esos impresionantes paisajes pero de momento a otro las cámaras dejaron de funcionar se bloquearon todas.

     

    Éramos solo nosotros y este inmenso paisaje que cada uno nosotros pudo capturar solo en sus memorias. Todo era impresionante, imponente lo que teníamos en frente a nuestros lados a donde miráramos. Solo este grupo de aventureros y esta magnitud de la creación fue lo que pudimos llevarnos en nuestras memorias.

     

    Mientras seguíamos avanzando veía cataratas de color blanco que caían de la nieve, las inmensas rocas con diferentes figuras que se dibujaban, a medida que seguíamos subiendo sentíamos la ausencia de oxígeno y nuestros corazones bombeaban con más fuerza la sangre para que nuestro cerebro pueda oxigenarse, nuestra respiración era más agitada y nuestros pasos cada vez eran más cortos.

     

    Algunos sintieron mareos, dolor de cabeza, vómitos, un dolor que estremecía hasta los huesos ya era hora de descansar y lentamente me fui acostando, solo en mis recuerdos escuchaba un poema que había escrito ya tiempo atrás “a los mejores lugares he llegado caminando y no hay transporte alguno que me lleve allí, son mis pies lo que me conducen” y terminaba diciendo “lugares que por majestuosa belleza podía morir tranquilamente” una y otra vez se repetía ese poema en mi cabeza, ¿no sé qué pasó? en ese momento pero dejé de sentir frío y comencé a sentir el mayor éxtasis que he experimentado a mis 25 años, no me importaba nada más que estar ahí, el paisaje era sorprendente y el aire que respiras el más puro que podían recibir mis pulmones.

     

    Photos:

    (NATURAL MYSTIC ADVENTURES PERU)

    (OMALI AGUILAR)​

    History:

    Daniela Robledo y Omali Aguilar

     

     

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